Dentro del proceso de constitución de una empresa, uno de los pasos más importantes al momento de fijar los estatutos de la sociedad mercantil  es la definición del OBJETO SOCIAL, aquel giro o actividad que realizará la empresa, aquello que define y definirá  su razón de existir.

articulo1Como vemos en la realidad, hay miles de negocios que se dedican a realizar actividades bastante especializadas y específicas como por ejemplo: comercios que distribuyen o fabrican exclusivamente materiales de acero inoxidable o  las casas de cambio, cuya actividad es bastante especializada y limitada.

Sin embargo, ¿es necesario u oportuno que al momento de formalizar mi empresa, defina el giro con un objeto social muy específico? ¿Qué riesgo supone ello en el futuro? ¿Y si no estoy seguro de que solo me dedicaré a una sola actividad?

Puede ser  que  además de ofrecer por ejemplo algún tipo de servicio, tenga en mente otras opciones de negocio que realizaré en el futuro… Entonces ¿será posible constituir una empresa cuyo giro sea muy amplio y general?

Para empezar se debe tomar en cuenta que al momento en que se evalúan las solicitudes de constitución en los registros públicos, estas pueden observadas y rechazadas fácilmente si  es que el objeto social es demasiado genérico como: “…La empresa tiene como objeto brindar servicios empresariales en general.” 

Claro que NO es imposible constituir una empresa  cuyo giro sea bastante amplio. Lo principal es que al momento de  redactarlo se defina cada actividad que se realizará, perfectamente clara, concreta y detallada de manera que no puedan surgir equívocos más adelante.

En la práctica hemos visto casos de empresas cuyos giros son una mezcla de actividades económicas que ni siquiera están relacionadas como por ejemplo el rubro textil con actividades inmobiliarias como construcción y venta de inmuebles. Para ser claros, estas empresas podrían tener inconvenientes y contingencias con alguna institución del estado como la SUNAT, pues dentro de los rubros declarados uno de ellos le podría originar obligaciones que en la práctica quizá no realice.

Por lo tanto lo recomendable es que se realice un análisis de las actividades a las que la sociedad podría dedicarse en un futuro, evaluando las oportunidades y la experiencia  o conocimientos que se tienen y sobre todo buscar asesoría para evitar cometer errores en el proceso de constitución de la empresa.